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Destrozos de mí

jueves, 10 de septiembre de 2009

Los astros conspiraron para que ayer también fuera un día terrible para mi. Lo que sucedió es que tuve una conversación en chat. Por que sí, ahora se conoce gente en chat, se tiene un free por chat y se habla de divorcio por chat.

Inicié la conversación para decirle algo: que yo estoy segura que hice todo y más para salvar nuestro matrimonio, que de el no sabía, pero que como pareja nunca hicimos un intento serio como pareja para resolver nuestros conflictos.

Ya sé, Peter y otros más dirán que soy tonta por haber hecho eso, pero estaba de por medio mi tranquilidad de haber hecho todo al respecto. Y si, fui tonta porque me expuse y leí cosas dolorosas y sentí tonos fríos de desprecio.

Sin embargo, ahora las cosas las tengo mucho más claras. Lo grave para mí, la razón por la que pedí el divorcio por años, la respondió así:

"Perdi la pasión y me volvi mas enfermero y papá"

Por otro lado, la razón por la que él desea el divorcio, la explica así:

"Me he dado cuenta que para mi la fidelidad es algo con lo que no se juega. Y si soy tolerante en otras cosas. No en esta."

"Por mucho tiempo me senti responsable de ti porque no podias hacer muchas cosas. Pero con lo que vi, me di cuenta que si podias hacer eso (darme la espalda y tener un 'free') entendi que si podias valerte por ti misma."

Lo primero me parece estúpido que no lo hayamos podido resolver: terapia de pareja y terapia para el porque tenía el síndrome de cuidador y compró un rol que yo no le vendí, el de papá.

Su razón es la más bizarra de todas. Lo que vió fueron mensajes entre alguien que vive muy lejos y yo. Si, no eran propios, no estaba bien, pero no era una relación carnal, simplemente cibernética. Para él fue igual que tener otro hombre, otra casa, otros sueños, otros planes.

Dos razones, un solo divorcio.

El corazón, el alma y el espíritu los tengo rotos desde ayer. Juro aquí que no vuelvo a intentar nada sino firmar. No quiero volver a ver a ese ser que ahora veo que creo que sólo esperaba el pretexto para librarse de mi. Enorme cabrón, siempre le decía que se valía no poder, se valía cansarse, pero no, nunca fue sincero en su intento de ser humano y cayó siendo menos humano que ninguno.

Si, dan ganas de correr. De ir a donde alguien vea lo que soy más allá de las cicatrices.


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Preguntas en medio de la separación

martes, 8 de septiembre de 2009

Tenía dos opciones, enviarle un email a mi ex o escribir aquí. Es obvio que fué éstos último lo que decidí.

Sucede que en mi terapia alternativa de hoy, que suele mezclarse con mucha plática, salieron varios relatos al intentar poner orden de cuándo fue que yo sentí que mi matrimonio andaba mal.

Durante la conversación/terapia caí en cuenta que mi ex tiene pocas habilidades de comunicación. Según la terapeuta, es un problema común en nuestra sociedad masculina, y le creo.

Mi primera reacción fue decir: si, tal vez, pero el debería hacerse cargo de su problema y ponerle solución. Después ya me pareció más complicado responder tan a la ligera.

Si pongo en blanco y negro mi causa para quererme divorciar es que no quiero seguir sintiendo el rechazo de parte de él. ¿Rechazo por que no me decía que me quería? NO. ¿Rechazo porque me excluía de sus planes? NO. En mi cabecita, traduje como rechazo su poco interés en nuestra vida sexual. Interés, ya lo había traducido antes, en frecuencia.

Al contarle un par de historias a mi terapeuta, ella, que en un principio se había sentido identificada conmigo por ser divorciada, me dijo: "¿Por qué no se dan un tiempo para pensar? NO te presiones ni para firmar ni para no firmar. Por lo que han pasado juntos, yo creo que el si te ama."

Del alma me salieron las lágrimas y la mueca de decir: ña ña ña ña. Que es un remilgo que suelo hacer cuando alguien me dice algo que no quiero oir.

¿Se podrá?
¿Habrá manera de reconstruir una relación?
¿Podría aprender a amarlo?
¿Podría yo volver a creer en él?
¿Podría él volver a confiar en mí?
¿Tener estas preguntas es normal?
¿Es parte de cerrar o es no querer cerrar?

Imagino hablándole para plantear vernos. Imagino cómo le diría lo que pensé. Imagino cómo lo veo llenarse de rabia al decir que esto es un juego para mi. Imagino cómo me dice que el ya no me ama, que no se siente atraído por mí, que ya no le nace tener nada conmigo.

Quizá por eso escribo aquí y no a su correo personal, porque todo eso imagino. Mejor dicho, recuerdo y no imagino, porque así fue una conversación entre él y yo hace ocho días. Recuerdo y escribo.

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Los hechos

lunes, 10 de agosto de 2009

Antes de contar algo más de mi proceso, déjame único seguidor de éste blog, contarte lo que sucedió ayer. Como lo había contado, llegó tarde y despreocupado. Por más de una hora, me estuvo contando sus últimas dos semanas con detalles sociales, gastronómicos y académicos. Recuerdo nada de esa plática. Bueno, de hecho solo tengo una visión al respecto.

Yo, sentada en el restaurant de comida china, sentada frente a él, tomando mi Coca Light, tratando de disimular lo que tenía ganas de decir: tu y yo no somos amigos, no me interesa lo que me cuentas.

Pero claro, hay que tener decencia en esta vida, así que callé. Creo que algo comprendió de mis miradas y dejo de contarme, para después preguntar

- ¿Hiciste el viaje para ver a tu exnovio?
- ¿Importa?.- Le respondí preguntando.
- No, si te sientes incómoda hablando de eso, olvídalo.- Dijo tratando de ser prudente.
- No me incomóda en absoluto. Si fuí.
- Te veo muy bien.
- Estoy muy bien, gracias. Oye, recibí tu mensaje de texto el día que te ibas de viaje ¿qué pensaste?

Y entonces entramos en tema. Dijo que si, que lo dudó un día, pero que ahora tenía claro que lo mejor era que nos separaramos, que nuestro matrimonio no estaba funcionando, sobre todo desde que salimos de nuestro país porque las cosas se volvieron inequitativas.

En ese momento me relajé y me dolió. Me relajé porque el que él esté de acuerdo con la separación me aligera la carga emocional. Y me dolió porque no lo intentó, porque me gustaría ser quien inspirara a luchar, porque me gustaría ser alguien junto a quien se quiere estar y no alguien a quien se le abre la puerta para que se vaya ahora, o más tarde, pero que se vaya.

Volvimos a mi departamento a revisar una lista que había hecho sobre las cosas que me llevaría definitivamente. En algún momento me preguntó por qué me notaba irritada, creo que le respondí que porque creía que era un tonto, porque podríamos haber evitado esto si él hubiera puesto de su parte. Después de intercambiar dos o tres rudos comentarios concluímos en algo en común: el otro tiene la culpa de que no haya funcionado. Así de fácil.

Cuando se iba, le pregunté si le podía dar un beso en la mejilla, sonrió y se acercó, le dí el beso y cuando intentaba devolvérmelo me giré y nos dimos un beso en la boca.E

- Sabía que ibas a hacer eso.- Me dijo riéndose.

No me acuerdo si le respondí. Después me pregunté un par de veces por qué hacía eso, por qué dejaba que me tocara, por qué yo lo tocaba, por qué estaba dejando que pasara eso, es más, por qué diablos lo propicié. Luego me lo dejé de preguntar y disfruté.

Hoy es un día súmamente extraño. Por primera vez en mi vida, tengo cruda moral por haber tenido sexo con alguien. Podría decir que no pasa nada, que es mi marido todavía, pero sería solo intentar justificarme. Podría decir que quería un recuerdo de él ahora que vamos a divorciarnos o que lo extrañaba, pero no es cierto.Me siento terrible y no sé con quien hablarlo.

He cortado un par de conversaciones con amigos hoy, me he portado grosera y tajante, es como si este malestar se saliera de mis manos. Me pasan por la cabeza cosas terribles acerca de usar a las personas, de egoísmo, de celos, de olvido. Tengo algo claro, esto no debería de estar pasando.

Vuelve el deseo de estar lejos, en donde nadie sepa de mi, donde no esté él y me perturbe, donde no esté el otro y me aproveche,y donde pueda borrar todos los sentimientos que hoy me persiguen.

Por cierto, cuando se fue, insinuó que sabía que en mi viaje había tenido relaciones con mi exnovio también.


¿Por qué no se acaba el día ya?

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Soy Barbara

jueves, 30 de julio de 2009


De los dos editores de este blog, yo soy la mujer. Parto de esa aclaración para que el lector comprenda que cuando Barbara sea quien firme algún post, detrás de este vienen cambios hormonales, aprendizajes y barreras culturales propios de una dama.

Soy Barbara tengo 35 años cumplidos. Vivo sola desde hace cinco semanas, cuando por mutuo acuerdo, mi todavía esposo se fué a vivir a otro lugar. Se fué porque decidimos divorciarnos. Hace cinco semanas lo decidimos los dos, pero yo lo venía pensando años atrás. Fueron ocho años de matrimonio, de feliz matrimonio, diría yo.

¿Feliz matrimonio y ahora hablo de divorcio? Si, así es. Yo me sentía en paz y contenta de haber elegido un buen hombre para envejecer junto a él. Teníamos discusiones y altibajos, supongo que como cualquier pareja. Todo se solucionaba en corto tiempo y sin haber dejado muchos daños atrás. Todo, excepto un par de temas.

Como mujer, he estado en muchas conversaciones donde las mujeres se quejan de que los hombres, los esposos solicitan "demasiado" sexo. Entrecomillo demasiado porque así lo califican ellas, pero no podría decir cuánto es poco o cuánto es demasiado. Bueno, en realidad si. Puedo decir cuánto es poco, porque es una de las cosas que fallaron en mi matrimonio. Cuando mis amigas se quejan de demasiado me encuentro en la soledad del poco.

Falta mucho por contar, pero es suficiente para comenzar. Apartir de mañana este será mi diario compartido de la separación.


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