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Dando pasos al frente

jueves, 7 de enero de 2010

Mucho más tranquila pero no con paz.  El pasado me parece cada vez más lejano y producto de la imaginación.  Todavía tengo y supongo que por siempre tendré flashazos que me dejen una sabor en la boca que sepa a: ¿Cómo fue que terminó?, por un lado, mientras que por otro, le he dejado paso al hemisferio izquierdo y que él sea el que aparezca en la foto.  No más autoreproches, ni preguntas ni suposiciones. Aplico el dejar de regar el sentimiento para que muera de inanición. Eso, vivo un duelo y busco vivir otro. ¿Qué clase de loca soy,no?

Con eso de procesión interna en los caminos reales he dado pasos.  Volví a salir con el chavo que me pretende.  Al principio, hablaba de sus sentimientos sólo por chat o teléfono, después ya fue en vivo y a ese momento yo le tenía terror.  Me imaginaba que sería incomodísimo, que me atacaría de risa o me enfurecería por quien sabe que cosa.Y no, no fue así. 

Sé que este rollo no terminará con etiqueta de "historia de amor" ni nada que se le parezca, pero ha sido bastante sanador.  Lo ha sido más que 4 terapias juntas. Ha acelerado la cicatrización de un par de heridas, heridas que tienen que ver conmigo y con nadie más. Eso es lo que me mantiene tranquila. No cómoda, pero si sintiendo que voy sacando piedritas del costal.

Pretendo hacer que las cosas se sigan moviendo, que nada sea estable en mi, que las cosas fluyan, que la corriente se lleve lo que se tenga que llevar.  Puedo no saber bien que "hacer" en mi futuro próximo, pero si tengo claridad de lo que quiero seguir siendo: sana mentalmente, aprendiendo de mis errores.












La paz

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Revelación de media noche

sábado, 19 de diciembre de 2009

Un mes sin nada que querer decir aquí.  Cuatro semanas de más cima que montaña rusa... pero ya, ya caí, y reponiéndome del porrazo vuelvo a este blog que se hasta se quedó a media manita de gato.

Resulta, queridos lectores, que mentí.  Que cuando decía que quería estar sola, mentía por omisión.  Mi divorcio se dió a raíz de varias circunstancias que se fueron sumando durante ocho años, pero el verdadero detonante fue mi involucramiento en un "coqueteo cibernético".  Por un lado, yo me distraje y por el otro mi ahora ex marido leyó un intercambio de mensajes y me pidió el divorcio.

Voy a ser injusta al ahorrarme los detalles de ires y venires de este coqueteo, y voy a ser grosera, de hecho, en bautizar así lo sucedido. 

Mi matrimonio estaba desahusiado desde hace años, eso lo tengo claro, así que no hay culpables. En lo que no tuve la claridad necesaria, fue en mi tendencia de enamorarme de quien no se acabaría enamorando de mí.

Antes y durante mi separación, tener esas conversaciones con él, me hicieron sentir acompañada y deseada. Después, sentirlo cerca, aunque ausente de sentimientos hacia mi, me recordaba que con él podía ser sincera en cuando a lo que realmente había pasado en mi truene.   Ahora, ya no son promesas de que no se va a enamorar de mi. Ya no son confesiones de lo que no cree que funcionaría entre nosotros.  El inicia o considera iniciar una relación con alguien. Digamos que hizo una selección de la siguiente mujer en su vida, sin siquiera considerarme en el reclutamiento.No lo culpo, de tener control sobre mi, tampoco lo hubiera considerado. 

Poco importa lo que pienso y las conclusiones a las que he llegado, lo que pesa en el centro del pecho y lo que moja mis mejillas, es lo que me hace sentirme muy equivocada. De pronto, descubrí que estoy parada en medio de un bosque, en la completa obscuridad, preguntándome qué diablos hago ahí si le tengo tanto miedo a la falta de luz, a sentirme abandonada y cambiada por alguien más.

Por fortuna, en ese bosque hay algo que me es familiar y me hace sentir acompañada: este blog que nació tarde y empieza a morir temprano.

En el colmo de la vida, alguien me pide una oportunidad para enamorarme, mi primera respuesta es no. Pero, insiste y dice una serie de melosidades que en un principio me resulta absurda, luego molesta, hasta que empieza a sonar como música tranquilizante.  

No son los hechos, sino los aprendizajes que me trajeron a escribir hoy.   Si, me enamoré de quien no me iba a corresponder... enamoramiento de ilusiones y deseos de chocolate.  Lo que yo tengo, las tres cosas que están intactas en mi, tienen suficiente fuerza de gravedad. Podré no estar segura de algunas cosas de mí, pero cariño y amor lo despierto en la gente.  No sé cuándo se dará la mezcla perfecta de amar y ser amada, pero se dará, lo sé.

Aventarme a la soltería a los 34 años fue un acto de coraje y Fe, quizá necesitaba un resbalón más para juntar más coraje y Fe para continuar.  Es difícil creer que todo irá bien cuando hay un corazón roto de por medio, cuando hay tantos autoreclamos que hacer. El tiempo y los post dirán el curso que toma mi historia.

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Soltera

sábado, 14 de noviembre de 2009

Según las leyes mexicanas, solo hay dos estados civiles: soltera y casada. Esta semana fui al juzgado a ratificar mi firma, con ello terminaron mis esfuerzos por quedar divorciada. En unos días sale la sentencia y en un par más, el acta de divorcio. Mi abogada dice que ya puedo poner en facebook que soy soltera.

De pronto tengo la impresión de que pospuse muchas cosas para cuando sucediera esa firma, y no recuerdo concretamente ninguna. Pensé que tal vez después de ese día me sentiría distinta, y no. Lo repito y lo repito, pero no lo asimilo. Doy la noticia en una expresión de gusto, cuando en realidad lo que siento es "menos peso".

Hoy cuando se lo conté a una amiga por teléfono, me respondió:
- Aunque uno quiera el divorcio, firmar duele, ¿verdad? a mi me pasó.
,
Sentí que se caía mi teatro de todo está bien y todos estamos felices. Si, le respondí.

Aunque yo en realidad no sentí una opresión intensa de corazón al firmar, sino uno o dos días después cuando recordé a mi ex, el cómo solía llamarme en cada situación y el como me abrazaba para quedarse así dormido, no sin antes repetir la frase: "esta es la mejor parte del día". Al recordar, sonreí, porque eran momentos lindos, que me daban paz, y lo de los apodos, me hacían gracia siempre. Un segundo después de la risa, fue cuando se oprimió mi corazón y en una ráfaga de tiempo entendí que había acabado definitivamente.

No caí de ánimo, solo me dió miedo llegar a olvidar los momentos bonitos que viví junto a él. ¡Que risa! Es como cuando alguien muere, se habla de él como si fuera un santo, y ahora que ya me divorcié quiero venir a decir que todo fue maravilloso. Suena así, pero no, no es así.

Un día antes de ir a firmar, lloré mucho y cuando terminé decidí algo, decidí dejar ir. Y así ha sido, desde entonces solo hubo despedida, agradecimientos y liberación. Adiós, gracias y sentir que ya no hay conflicto en mi vida. Estos días no he vuelto a sentir rabia, ni he tenido ganas de culparlo. Es el único cambio que distingo hasta ahora. Hoy volví a pensar al respecto, y concluí que la soltería no se siente sino que se ejerce. Veremos.

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1 2 3 Por mí

martes, 3 de noviembre de 2009

Tengo una razón por la que no había escrito en este blog y es que los "imprevistos" del proceso legal del divorcio, ya me roban energía en su justa medida, como para dedicarle más tiempo, relatando los sucesos. Sin embargo, hoy comprendí que no es sólo un blog para hablar de trámites, es un blog para hablar de lo que ese ser, Peter, y yo decidamos, he dicho.

En realidad, es un blog que debió haber empezado desde que nació la idea de éste. Cuando Peter y yo le dabamos vueltas a la idea de cómo mejorar nuestros matrimonios. Nos atrevimos a abrirlo hasta que yo no tuve matrimonio por cual sufrir, por el cual luchar, sola. ¿Que me trajo a hacer este prefacio? Ah, si, hablar de lo que yo quiera.

Lo relevante que ha sucedido en estas semanas, en que pretendo instalarme en el NEXT y en mi vieja ciudad, es que vamos recuperando a Bárbara.

Como por arte de magia, vuelvo a tener sueños sobre una vida mejor, distinta al presente, sin tacharlo de feo, sino calificándolo como transición.

Poco a poco voy imaginando un futuro profesional, exitoso, como todo lo que he hecho siempre, pero ahora con más aprendizaje. He vuelto a visualizarme, no en uno, sino en varios proyectos.

He olvidado el fantasma que me acosaba en forma de pánico, de que estaría sola. Sé que no será así, es cuestión de sanación y tiempo. Lo que soy, lo voy reencontrando y me voy enamorando de mí otra vez... si se me permite la expresión.

Obvio, tengo momentos difíciles, pero cuento aquí las reflexiones. Aparentemente estoy enloquecida, pero esta niña ahora sabe más lo que quiere de la vida.

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Discusiones en medio del divorcio

viernes, 16 de octubre de 2009

Casi "off-line" platicaba del tema con Peter. El tiene toda una teoría, yo sólo mi humilde experiencia.

En esta etapa en la que sólo nos falta la cita con el juez, mi futuro ex marido y yo hemos discutido como nunca. Siendo sincera, mis emociones están a flor de piel y el ver que tengo un email de él, o el responder a una llamada de él, me pone tensa y a la defensiva. Lo primero que pienso es ¿y ahora qué? ¿En qué se va a desdecir ahora? y a lo que él diga, le trato de encontrar una agenda oculta.

Ayer me habló para preguntarme sobre cuándo sería la cita con el juez. Le tuve que contar las periprecias que había hecho mi abogada para retrasar la primera fecha de audiencia, porque yo estaba de viaje. Se quejó que no estaba funcionando ésto, que necesitaba tener la cita con el juez en menos de dos semanas y que iba a mover cielo, mar y tierra para quedar divorciado lo más pronto posible.

Fue el momento perfecto para decirle lo que tenía atorado desde hace días: que ya no me contactara, que cualquier cosa que quisiera tratar, lo hiciera con mi abogada. Con esta medida quiero dejar de estar expuesta. Yo no sé si realmente él es injusto, o si me agrede, no lo sé porque no puedo ser objetiva ¡soy la esposa!. Ayer se lo dije: "mira, lo mismo que me dices a mi, dícelo a la abogada. Te juro que ella no se va a sentir agredida, ni va a llorar."

Dijo que el también enviaría a su abogado y dijo mil cosas más que no quise escuchar y que si por error escuché, ya las olvidé. Unos minutos después se disculpó. Y volví a escuchar al ser con el que yo vivía en paz. No hay problema, lo disculpo, pero no quiero volver a vivir eso, así no se sanan las heridas, así no se perdona.

Me resisto a caer de ánimo. Ayer, en el momento si me puse mal, si lloré y grité. Pero momentos después perdoné. Dejar ir, es todo lo que intento. No es rechazo a verlo o escucharlo, es mi medida de protección para no pasar momentos tensos y discusiones inútiles, porque eso son, discusiones inútiles que desatan bombas innecesarias. Si ya nos vamos a divorciar ¿por qué lastimarnos más?

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Pensamientos nuevos

martes, 13 de octubre de 2009

Me desperté un poco presionada, mi hermana me estaba invitando a desayunar para festejar el día de mi santo, llevaría a mis sobrinos a la escuela y volvería por mí. Faltan 10 minutos para que eso suceda, y yo estoy sentada sobre la cama, con la mirada perdida y la computadora encendiéndose frente a mi.

Entonces empezó el siguiente proceso del pensamiento:

En un par de días vuelvo a casa de mi mamá.
No tengo idea de que voy a hacer.
Estoy a punto de divorciarme.
Divorciarme, divorcio.
Lo que deseaba en muchos días de soledad.
Lo que pedía en otros de rechazo.
Voy a tenerlo.
Voy a divorciarme.
Eso quería.
Eso pensé que era lo mejor.
Eso decidí, eso va a pasar.

Mientras llegaba a mi mente ese último pensamiento sonreí. Es cierto, se acaba una relación y mil cosas más, pero este es un nuevo intento que depende sólo de mí. Seré libre para volver a empezar. No más soñar con enamorarme de nuevo intentando que no suceda. Mi mente y mi corazón siempre fueron libres, ahora mi estado civil también lo será. Estoy contenta porque sé que frente a mí habrá muchos nuevos amaneceres y serán distintos, no sé si mejores o peores, pero al menos no tengo la sensación de estar atada en un círculo monótono y absurdo.

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Ya casi

miércoles, 7 de octubre de 2009

Mi tiempo de vacaciones se acaba, pronto hay que volver, pronto habrá que ir a la cita esa con el juez, pronto habrá que cruzarme con él. Antes, mientras nos separabamos, incluso cuando el ya vivía en otro lugar y nos veíamos, no sentía yo gran cosa. Ni odio, ni amor. Esos sentimientos y más, aparecían según su fría mirada, las suposiciones locas que hace sobre una vida que rehice tan pronto él se fue, etc.

Antes él, yo, los dos eramos predecibles. Incluso, si algo salía mal, yo sabía que hacer para ponerlo de buen ánimo y él tenía bien medido cómo contentarme. Esas fórmulas dejaron de tener efecto hace meses, aunque a veces se me olvida. Lo recuerdo ante el choque del rechazo. Siempre lo he dicho y ahora lo confirmo: lo que más me duele en la vida es la indiferencia.

¡En fin! Creo que después de ésta quedaré curada de éstos y mil espantos más. Por ahora me empieza a dar el temor a lo que venga: conseguir un trabajo que me permita ser independiente, sobrevivir con dignidad a la soledad, evitar la autocompasión, crear un nuevo grupo de amigos ad-hoc a mi estado civil, sanar las heridas de mi corazón y quedar lista para volverme enamorar, y un largo etcétera de vida que está por venir.

Estoy a un paso de caer en pánico escénico... pero que la función tiene que continuar ¡Dicen!

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No adelanto el viaje

viernes, 25 de septiembre de 2009

Que no. Dice mi abogada que yo siga con mis vacaciones, que no las cancele por ninguna cita con la juez. Lo que hizo la brava amiga mía y de las leyes, fue retirar la demanda de divorcio. La cual volverá a presentar el próximo jueves, para que entonces nos asignen nueva fecha de reunión. Una, que coincida con mi regreso a casa. Al sujeto nada le decimos. No tiene caso entrar en detalles y por lo tanto, en discusiones. Solo le diremos que se consiguió nueva fecha y punto.

Me relajo para dos semanitas más entre tanto cariño y paz. ¿La neta? No quiero ir a ningún lado. No quiero volver a no sé donde. Ahora y aquí estoy bien. De vacaciones siempre debería vivir. Tengo dos semanas para prepararme para ese día. Pensaré en todo momento en lo que decía mi papá, que hasta a un funeral hay que ir con dignidad. Así iré, digna, amable y bonita. Ni él ni la juez serán lo importante del día, sino yo y lo que siga cuando el papel finalmente exista.

Del alma estoy más tranquila, los sentimientos se tornan menos intensos. El corazón parece que se va quedando solo y los que se van yendo se van llevando la basura. Un día de estos me gustaría poder decir que está completamente cerrado por reparación. Ya lo abriría cuando haya remachado paredes y aspirado polvos de incinerados del pasado. La reinauguración estaría chidísima, con bombos y platillos, música y serpentinas.

Si, hoy estoy esperanzada. Estoy abriendo las ventanas de la casa para que se salga el humo del incendio, haciendo contéo de los daños y saltando los ojos para poder ver en la oscuridad. Nada es más esperanzador que imaginar a Barbara lejos de las cenizas y el dolor.

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Aunque quiera decir adiós, duele

martes, 22 de septiembre de 2009

A pesar de tenerlo bloqueado en skype, hoy recibí un mensaje del futuro ex esposo. Me avisa o restriega, no lo sé, que la cita con el juez es en una semana. ¡Una semana! Reviso la bandeja de entrada de mi correo electrónico, buscando un correo de mi abogada-amiga donde me diga eso. No hay nada y no lo entiendo. ¿Por qué avisarle a él y no a mi? ¿Por qué la cita en una fecha donde ella sabe que no estoy disponible?

- Ayer le escribí, preguntándole sobre la cita. Me respndió hasta hoy, que la cita la puso el juez para el 30 de septiembre.

En algún momento le digo:

- Quizá a mi no me lo ha dicho porque yo no estoy encima de ella preguntándole cuándo quedaré divorciada.

Lo sé, comentario innecesario, de dolor y de lo que murieron los quemados, de ardidos. No lo puedo creer. Mi hermana me ve llorar y pregunta si él se está portando grosero conmigo en la conversación. Y no, en realidad no, es sólo un hombre hablando con la que fue su esposa pero que ya desea romper ese lazo.

- Entonces, ¿por qué lloras?
- Por nada.
- ¿Cómo nada?
- Nada en especial. Yo también quiero el divorcio, es sólo que duele. Duele mucho.

No paro de llorar, trato de reír, pero no puedo, mi cara, mi pecho, mi alma necesita llorar. Ni la presencia de mi sobrina me detiene, es más fuerte que yo. Busco a alguien en línea que me diga ¡algo! cualquier cosa que me haga creer que habrá sol. Hay veinte personas en línea y a nadie le digo nada. A quien le digo, no está online. Es una señal, me toca vivir esto sola.

Me rompe pensar que cortaré esta visita a mi hermana y familia dos semanas antes de lo planeado. No me quiero ir, y menos, por esa razón. Se supone que tendría cinco semanas para prepararme para ir a firmar. Para volver a encontrarme con él. Para volver a sentirme celofán por el que ahora ve através de él. Para decirle a un juez o jueza que ya está bien pensado, que no quiero un matrimonio con él, que ya todo está intentado y que estaré mejor sin él.

Le llamo a la abogada y no la encuentro. Mi hermana llama otra vez y deja un mensaje. Veo mis mensajes del programa "One day at time" y el email que leo sugiere que es tiempo de decir adiós a las pérdidas. Que hacerlo ayudará a recuperarme. Hay dos ejercicios:

1.- Escribir una carta. Sería una carta de coraje, donde vaciaría todo mi enojo hacia mi ex. Luego pondría dos sillas frente a frente. En una me sentaría yo y en otra imaginaría a la otra persona. Leerle la carta sería como deshacerme de todo ese enojo. Según dicen es liberardor.

2.- Escribir una carta de perdón. Diciendole a la otra persona cada cosa que deseo perdonarle o que imagino que debería hacerlo para dejarlo ir. El email dice que esta carta se puede hacer una o veinte veces, las necesarias, para soltar resentimientos por el otro.

Ninguna de las cartas tiene destinatario real, es un trabajo personal para decirle adiós a las pérdidas. Hoy no me atrevo a hacerlo. Para decir adiós se necesita valor y hoy, como últimamente, no lo tengo. Al principio del proceso estuve muy puesta, muy segura. No sé que me pasa ahora. Intento consolarme al pensar que es parte del duelo, que tanto sube y baja emocional es normal por el divorcio.

El resto del día se lo ofrezco a Dios, pidiéndole que me de el valor para decir adiós a lo que se perdió. AMÉN.

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No sé cuándo se toca fondo

lunes, 21 de septiembre de 2009

Los primeros amaneceres sola fueron dolorosos, era sólo abrir los ojos, no pensar en nada, solo sentir espacio en mi cama, espacio en mi cuarto, en mi vida y llorar. No lloraba yo consientemente, eran mis ojos que obedecían a mi adolorida alma. Tiene razón Peter al decir que vienen muchas "primeras" experiencias que resultarán dolorosas. Incluso a mí que estoy en una situación mucho más clara y a punto de firmar el divorcio, me amenazan con que falta mucho dolor.

Tal y como hice al principio, prefiero no pensar en los dolores futuros. Si, Peter, la filosofía de "un día a la vez" sirve. ¿Recuerdas los días en que rogaba que el día se terminara? ¿Recuerdas que me consoloba pensar que mañana sería otro día? Pues recuerda que siempre fue otro día para mí.

Ahora estoy de visita con la familia y eso me ha servido para olvidarme del divorcio, del futuro exmarido y de lo seco, frío y resentido que se volvió conmigo el hombre más dulce del mundo. Ha habido un par de momentos en que recuerdo que mi familia ya no existe. Nueve o diez años alrededor de una sola persona, nueve o diez años de alguien alrededor mío, se fueron. Y me es difícil decir que se fueron solo al pasado. A veces, creo que se fueron a la basura.

Cuando pienso en ello, me siento terriblemente sola. Mi mamá, mis hermanas y demás familia desean readoptarme pero siempre está esa sensación parasitante. Supongo que un día estaré de nuevo a cargo de mi vida, mientras, me dejo querer, acepto que necesito compañía, que debo distraerme y que poco a poco debo dejar de pensar más en el presente y futuro, y menos en el pasado.

Un día de éstos recibí un mensaje del marido preguntándome en qué juzgado estaba la demanda, que qué folio tenía de recepción, que había buscado en varios juzgados y no había nada. Al leer el email me llené de rabia, imaginé que él dudaba que yo hubiera metido la demanda, como sino quisiera divorciarme de él. Me desagradó su presunta petulencia. Le contesté con las víceras y respondió que sólo quería saber cuándo era la junta de aveniencia para comprar su boleto de regreso a donde vivíamos. Me sentí tonta y perseguida. Me dí cuenta que también tengo mucho coraje. Que además del dolor, yo misma me comporto fría, seca y resentida.

No quiero. No me gusta ser la consecuencia de nada, mucho menos del pasado. Quiero ser el resultado de mis aprendizajes. Quisiera tener claro qué aprenderé de estos diez años. Quisiera acortar el proceso de aprendizaje. Intento relajarme y pensar: Un día a la vez. Hoy toca disfrutar el día de hoy, huir un poco de mi propia miseria y regocijarme de las cosas lindas que tengo alrededor. Sonrío. No es que haya acabado todo, que ya haya tocado fondo, es sólo que la procesión va por dentro.

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Lo que se pierde con el divorcio

viernes, 11 de septiembre de 2009

Para entender por qué se siente tanto dolor, es importante reconocer lo que se ha perdido con la ruptura del matrimonio. No sólo se pierde a la pareja, se pierden sueños (como lo dijo Peter), planes del futuro, amigos, parientes, finanzas, la compañía diaria y hasta un status personal o profesional. Si hay hijos, que no es mi caso, se experimentan muchas más pérdidas asociadas con ellos.

Según me llega a mi email, la recuperación implica ser consciente de mis pérdidas. El divorcio es una pérdida más como otras que ya he tenido en la vida. Más me vale tener resueltas aquellas pérdidas para que no se haga más lenta la recuperación de ésta.

Hay un ejercicio que ayuda a reconocer y lidiar con las pérdidas pasadas y actuales, que compartiré aquí para realizarlo y para que a alguien más le pueda servir algún día.

1. Pensar y escribir las pérdidas del pasado: he perdido amigos por diferencias, distancia o muerte. Cuando la gente crece, se acentúan las características y lo que parecía simpático de niños, de grandes es peligroso o desagradable. Habernos mudado varias veces de ciudad, creó distancia entre gente que quería. Perdí una de mis grandes amigas por broncoaspiración. Perdí a mi padrino que había sido mi guía en un largo tiempo. Perdí dos tíos muy queridos por accidentes de tránsito. Y mi papá murió dolorosamente.

2. Leerlas en voz alta.

3. Pensar y escribir en las pérdidas recientes. ¿Qué pérdidas específicas estoy experimentando ahora? Algunas sugerencias: ayuda diaria, apoyo financiero, el tiempo con los niños. ¿Qué se puede agregar a la lista? Hay que ser específico cocinero, ama de llaves, chofer, jardinero, amante, amigo, casa, coche, etc.

Yo pierdo a mi amigo, a mi compañero de viaje, mi consejero, mi coaching pero también pierdo mi tranquilidad económica, mi total mantenimiento. Pierdo la ayuda en labores de la casa. Pierdo un masajista, un guía, un compañero. Pierdo a quien reía de todas las tonterías que yo decía, osea, pierdo público. Pierdo a quien me calentaba las compresas en invierno. Pierdo a mi cómplice. Pierdo a mi familia.

4. Leer las pérdidas recientes en voz alta.

Al terminar, me siento más clara, no con menos dolor, pero si tranquila al saber de donde viene mi dolor. Pienso en las pérdidas anteriores y me duele pensar que todavía duelen, ¿será que así dolerán por siempre las pérdidas originadas del divorcio? Dios no lo quiera, quisieran que dolieran y luego NEXT!

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Destrozos de mí

jueves, 10 de septiembre de 2009

Los astros conspiraron para que ayer también fuera un día terrible para mi. Lo que sucedió es que tuve una conversación en chat. Por que sí, ahora se conoce gente en chat, se tiene un free por chat y se habla de divorcio por chat.

Inicié la conversación para decirle algo: que yo estoy segura que hice todo y más para salvar nuestro matrimonio, que de el no sabía, pero que como pareja nunca hicimos un intento serio como pareja para resolver nuestros conflictos.

Ya sé, Peter y otros más dirán que soy tonta por haber hecho eso, pero estaba de por medio mi tranquilidad de haber hecho todo al respecto. Y si, fui tonta porque me expuse y leí cosas dolorosas y sentí tonos fríos de desprecio.

Sin embargo, ahora las cosas las tengo mucho más claras. Lo grave para mí, la razón por la que pedí el divorcio por años, la respondió así:

"Perdi la pasión y me volvi mas enfermero y papá"

Por otro lado, la razón por la que él desea el divorcio, la explica así:

"Me he dado cuenta que para mi la fidelidad es algo con lo que no se juega. Y si soy tolerante en otras cosas. No en esta."

"Por mucho tiempo me senti responsable de ti porque no podias hacer muchas cosas. Pero con lo que vi, me di cuenta que si podias hacer eso (darme la espalda y tener un 'free') entendi que si podias valerte por ti misma."

Lo primero me parece estúpido que no lo hayamos podido resolver: terapia de pareja y terapia para el porque tenía el síndrome de cuidador y compró un rol que yo no le vendí, el de papá.

Su razón es la más bizarra de todas. Lo que vió fueron mensajes entre alguien que vive muy lejos y yo. Si, no eran propios, no estaba bien, pero no era una relación carnal, simplemente cibernética. Para él fue igual que tener otro hombre, otra casa, otros sueños, otros planes.

Dos razones, un solo divorcio.

El corazón, el alma y el espíritu los tengo rotos desde ayer. Juro aquí que no vuelvo a intentar nada sino firmar. No quiero volver a ver a ese ser que ahora veo que creo que sólo esperaba el pretexto para librarse de mi. Enorme cabrón, siempre le decía que se valía no poder, se valía cansarse, pero no, nunca fue sincero en su intento de ser humano y cayó siendo menos humano que ninguno.

Si, dan ganas de correr. De ir a donde alguien vea lo que soy más allá de las cicatrices.


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Preguntas en medio de la separación

martes, 8 de septiembre de 2009

Tenía dos opciones, enviarle un email a mi ex o escribir aquí. Es obvio que fué éstos último lo que decidí.

Sucede que en mi terapia alternativa de hoy, que suele mezclarse con mucha plática, salieron varios relatos al intentar poner orden de cuándo fue que yo sentí que mi matrimonio andaba mal.

Durante la conversación/terapia caí en cuenta que mi ex tiene pocas habilidades de comunicación. Según la terapeuta, es un problema común en nuestra sociedad masculina, y le creo.

Mi primera reacción fue decir: si, tal vez, pero el debería hacerse cargo de su problema y ponerle solución. Después ya me pareció más complicado responder tan a la ligera.

Si pongo en blanco y negro mi causa para quererme divorciar es que no quiero seguir sintiendo el rechazo de parte de él. ¿Rechazo por que no me decía que me quería? NO. ¿Rechazo porque me excluía de sus planes? NO. En mi cabecita, traduje como rechazo su poco interés en nuestra vida sexual. Interés, ya lo había traducido antes, en frecuencia.

Al contarle un par de historias a mi terapeuta, ella, que en un principio se había sentido identificada conmigo por ser divorciada, me dijo: "¿Por qué no se dan un tiempo para pensar? NO te presiones ni para firmar ni para no firmar. Por lo que han pasado juntos, yo creo que el si te ama."

Del alma me salieron las lágrimas y la mueca de decir: ña ña ña ña. Que es un remilgo que suelo hacer cuando alguien me dice algo que no quiero oir.

¿Se podrá?
¿Habrá manera de reconstruir una relación?
¿Podría aprender a amarlo?
¿Podría yo volver a creer en él?
¿Podría él volver a confiar en mí?
¿Tener estas preguntas es normal?
¿Es parte de cerrar o es no querer cerrar?

Imagino hablándole para plantear vernos. Imagino cómo le diría lo que pensé. Imagino cómo lo veo llenarse de rabia al decir que esto es un juego para mi. Imagino cómo me dice que el ya no me ama, que no se siente atraído por mí, que ya no le nace tener nada conmigo.

Quizá por eso escribo aquí y no a su correo personal, porque todo eso imagino. Mejor dicho, recuerdo y no imagino, porque así fue una conversación entre él y yo hace ocho días. Recuerdo y escribo.

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Rehacer tu vida

jueves, 3 de septiembre de 2009

El título de este post lo he venido escuchando en las últimas semanas. Me lo han dicho como consejo: debes empezar a rehacer tu vida, y hasta como reclamo: ya rehiciste tu vida. Lo cierto es que no sé como se hace eso. Ni siquiera sé si aplica. Rehacer suena a reconstruir a recuperar. Y yo no sé si necesito una reconstrucción.

Hace cinco días llegué a casa de mi mamá, desde aquí empezaré a vivir como divorciada. Desde aquí observaré el mundo y marcaré mi nueva residencia. Porque no pretendo que sea ésta. En esta ciudad pasé mi adolescencia y mi adultez joven, pero hace nueve años que no resido aquí. Así que hogar-hogar no lo es. Sin embargo, el tener un techo seguro me da mucha de la tranquilidad de la que tal vez otras mujeres no tienen cuando desean divorciarse.

En el juzgado ya tienen la demanda de divorcio, en unas cuatro semanas será la cita con el juez, y luego la sentencia: divorciados. Desde ahora ya me siento divorciada, el que era mi marido no aparece en escena y, por días, ni en mis pensamientos. Cuando me doy cuenta que no pienso en él me da gusto, porque significa que lo estoy dejando ir.

A pesar de cambiar de residencia y de estado civil, no me indentifico con el concepto de "vida destrozada" que hay que "reconstruir". Si, habrá que armar una vida social, económicamente activa y un espacio propio para el crecimiento espiritual, pero eso ha pasado cada que cambio de lugar de residencia, que cambio de trabajo, etc. Sin embargo, la vida, la vida de Bárbara es una sola.

Espero, que sea una que se vaya marcando por crecimiento y no por sus errores. Ahora me instalo en esta ciudad pero sigo siendo yo. Sigo deseándo amar y ser amada. Ayer, pensé al respecto, y caí en cuenta que pronto no habrá impedimentos legales para hacerlo. Espero no equivocarme mucho antes de encontrar a la persona adecuada que no sólo alivie mi actual soledad sino necesite ser amado como yo amo y necesite amar como yo necesito que me amen.

Siento que falta mucho para eso, y no está mal. En realidad, me gustaría dejar un tiempo sin estar en pareja y descubrirme por lo que soy y no por lo que otro espera de mi. Dios me ha dado paciencia y fuerza, El mismo me dará sabiduría. Ese es el argumento racional, lo que la gente cuerda espera que yo diga. Sin embargo, hoy más que nunca, deseo no estar sola. Insisto, que Dios obre en mí.

Voy bien. Cerrando mi anterior vida, buscando el que será mi nuevo favorito rincón, tratando de identificar el oído que estará para mí, el hombro que me detendrá cuando el llanto me llegue y las sonrisas que veré en momento de fiesta. Familia, amigos y sueños para mi desarrollo personal y espiritual serán mi focus a partir de ahora. Serán mi motor, mi contención y mi distractor.

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Leven anclas

domingo, 23 de agosto de 2009

No estoy segura desde cuándo soy o empezaré a ser libre. Cuando decidí que era el último intento de que mi matrimonio retomara una dinámica distinta, empecé a dejar que se debilitaran los lazos. Muchos otros, se rompieron cuando ese intento falló.

Supe que no habría otro camino, que esa familia en meses o años, se rompería. Fuí rompiendo barreras mentales, empecé a soñar con una vida distinta y a imaginar otras maneras de ser amada.

Creo que fue hace dos meses cuando empezamos a vivir en diferente casa cada uno. Fue un paso importante, donde dejó de existir la rutina en común. Hace unos días firmamos la demanda de divorcio y pensé que ahí se rompería todo.

Sin embargo, sigo atada. Al menos eso me dijeron ayer. Que no parezco libre, que ni siquiera luzco feliz. Que pretendo que me vean feliz, pero que no lo soy. Que sigo teniendo en mi actitud la pesadez de un yugo y que en mi mirada hay el nombre de un hombre.

Lo negué, pero no convencí siquiera al reflejo en la ventana. De pronto me vi rodeada de anclas. Anclas de lo que soy ahora después de treinta y cinco años de vida y de lo que he sido como pareja durante casi ocho años. Creí que un divorcio significaba borrar la historia, pero la vida no es tan matemática. En cambio, esta llena de aprendizajes y retrocesos como persona.

De una plática de fiesta, se desató intenso análisis en mí. No, no tengo el nombre de mi exmarido en mi mirada. No es cierto que me sigo sintiendo casada. Tampoco lo es que pretenda convencer a los demás de que soy feliz.

En parte, lo que me pasa es que ni estoy casada ni estoy divorciada. Estoy en un proceso de transición que no sé a donde va a ir a parar. No sé si cuando el juez dicte el divorcio me sentiré divorciada o soltera.

Por otro lado, no sé muchas cosas de las que vienen y eso le haría perder la mirada de pronto, aún en medio de una fiesta. También, me cuesta mucho no expresar lo que siento. Pero en esta vida de adultos a veces así debe ser. Se pretende no sentir, y si por accidente se siente, habrá que ser discreto para no incomodar a nadie. Ser así, ser políticamente correcta, me llega a lastimar.

En fin, hoy tengo anclas pero entiendo que no todas vienen del yugo matrimonial. Las tengo porque he madurado, porque me he vuelto egoísta y perezosa, porque me lleno de miedo cuando pienso en más allá de un día, porque me quemé jugando con fuego y por otras ciento de cosas que me faltan por descifrar.

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Firma de la demanda de divorcio

jueves, 20 de agosto de 2009

Una semana sin escribir, pero de mucho llorar y hasta de maldecir. Mi anterior post "Mi ex es un pendejo" fue el principio de varios días de volubilidad y, me atrevo a decirlo, de mala leche.

Sin entrar en mucho detalle, hoy envié por correo la demanda de divorcio firmada, a mi abogada. Antes de tenerla, fueron días estresantes, en donde las voluntades de cada uno quedan en segundo plano, y el egoísmo, que ha nacido por instinto de sobrevivencia, de ambos y el consejo de los abogados han dirigido las negociaciones.

Me parece bizarro que de pronto, estés sentado frente a frente de alguien que quieres, que deseas que sea feliz, al que tienes mucho que agradecer mientras que el otro te ve y habla como si hubieras asesinado a su ascendencia completa. Sabes que esa persona siente igual que tu, pero el egoísmo y lo que dijo su abogado están de careta ante él mismo.

Duele mucho y duele más la impotencia de intentar derribar la careta y toparte una y otra vez con pared. He llorado y estrujado mi almohada de tristeza, de coraje, de impotencia y de soledad.

Soledad, soledad, siempre aparece en mis días y en mis post. Sino fuera por ella, olvidaría por qué insisto en divorciarme. Ahora me siento sola y sé que estoy sola. Pero antes me sentía igual de sola durmiendo y viviendo con un marido al lado.

La etapa esta creo que terminó. Lo que mi ex me puede dar o no dar ahora no vale mi tranquilidad. Hoy que envié la demanda de divorcio, perdí un par de lágrimas que acabaron por firmar el fin de mi matrimonio. Ya no más de lo que no me gustaba y no había cambio, ahora voltear hacia mí y mis proyectos, mi felicidad.

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Confieso

miércoles, 12 de agosto de 2009

Ayer por la noche quise llamarle, no había nada que decirle, solo me arrebató un sentimiento de debilidad, de no querer luchar más, de sentirme estúpidamente sola. Por fortuna, no me atreví a marcarle, porque ya pasaban de las once de la noche, así que le envié un mensaje preguntando si dormía, para entonces marcarle.

No respondió y a los dos minutos de esperar me empecé a alegrar de que no lo hiciera. Entonces me dejé resbalar por la orilla de la cama quedando sentada en el tapete que tengo junto a mi cama. En el trayecto de descenso unas lágrimas hacían lo mismo. Ya en el piso, estallé en llanto. Diría que como pocas veces, pero desde que esto empezó, estallar en llanto, como una niña perdida se ha vuelto, al menos, quincenal.

Me he dado cuenta que aunque el divorcio es de mutuo acuerdo necesito sanar muchas heridas, necesitan dejar de doler. Tengo rabia porque su amor nunca fue suficiente para luchar, ni antes, mucho menos ahora. Lo culpo por la soledad que sentía durante la última etapa de nuestro matrimonio, y lo culpo por la soledad de ahora. Ahí es donde entiendo que me he perdido. Antes habría responsabilidad de su parte, ahora ya no.

En teoría, lo sentimiento que ahora tenga serían cien por ciento responsabilidad mía. Pero no es así. Tengo ganas de dejar de ser civilizada, de gritarle lo estúpido que es, de decirle lo fácil que era haberme hecho feliz, etc. Por fortuna, insisto, no pude hablar con el cuando esas ganas me invadieron.

Hoy, me respondió el mensaje veinte horas después. Hablamos y sin entrar en detalles, solo le dije que tuve un momento de crisis donde me pregunté si estábamos haciendo bien.

- Tu crees que ¿estamos haciendo bien?
- Si ¿no?
- Ok- Le respondí dandome por servida.

Sé lo que pudiera pensar nuestro seguidor del blog. Que tal vez yo quiero seguir casada con él. Tranquilo, dudas las tengo a diario. Lo que hago para disiparlas, es pensar en lo que había en mi matrimonio. Pongo la balanza y hasta ahora casi 6 semanas después de la separación, a diario sigo obteniendo saldo que indica que lo mejor será divorciarnos.

Dicen que es normal tener este dolor. Escucho que es de las peores cosas que puede pasar alguien. Leo consejos sobre hacer y no hacer. Pero nada, maldita sea la cosa, me alivia ni siquiera un poco. Para colmo, el sol no sale y andar en la calle con gafas de sol, con días así, es de locos.

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Ganas de abandono

martes, 11 de agosto de 2009

Aún sigo queriéndome esfumar. A mi favor digo que al menos tengo un poco más de realidad en mis deseos. Entiendo que no puedo eliminar sentimientos de un día para otro y mucho menos borrar recuerdos. Podría suceder con algún padecimiento cerebral de por medio, lo cual no me interesa en lo más mínimo. Así que camino más pegada a la salud mental.

No, no puedo borrar algunas cosas, pero otras que están en mis deseos, pueden y van a suceder. Como alejarme, eso sucederá en 18 días. Dejo este departamento que compartí con él, dejo de guardar mis cosas donde ahora hay más espacio, dejo la cama en donde ahora duermo tranquila sin la angustia que me provocaba ser sólo su housemate.

Empiezo a decirle adiós a la vida que llevaba siguiendo al hombre al que le prometí seguir en las buenas y en las malas. Trato de hacerlo con el menor dolor posible porque no quiero quedar con resentimientos. Si esto tuvo que terminar, que en realidad sea el fin, sin traumas o cadenas que arrastran en otra relación.

Es difícil hacerlo sola, era mucho más sencillo cuando alguien me decía que me extrañaba, pero entiendo que es así como es más sano que suceda. Es confuso sentir dolor por más cosas y no sólo por el divorcio. Es pesado, pero sé que Dios no me da más carga de la que puedo soportar. El sabe mis limitaciones, así que confío en El.

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Los hechos

lunes, 10 de agosto de 2009

Antes de contar algo más de mi proceso, déjame único seguidor de éste blog, contarte lo que sucedió ayer. Como lo había contado, llegó tarde y despreocupado. Por más de una hora, me estuvo contando sus últimas dos semanas con detalles sociales, gastronómicos y académicos. Recuerdo nada de esa plática. Bueno, de hecho solo tengo una visión al respecto.

Yo, sentada en el restaurant de comida china, sentada frente a él, tomando mi Coca Light, tratando de disimular lo que tenía ganas de decir: tu y yo no somos amigos, no me interesa lo que me cuentas.

Pero claro, hay que tener decencia en esta vida, así que callé. Creo que algo comprendió de mis miradas y dejo de contarme, para después preguntar

- ¿Hiciste el viaje para ver a tu exnovio?
- ¿Importa?.- Le respondí preguntando.
- No, si te sientes incómoda hablando de eso, olvídalo.- Dijo tratando de ser prudente.
- No me incomóda en absoluto. Si fuí.
- Te veo muy bien.
- Estoy muy bien, gracias. Oye, recibí tu mensaje de texto el día que te ibas de viaje ¿qué pensaste?

Y entonces entramos en tema. Dijo que si, que lo dudó un día, pero que ahora tenía claro que lo mejor era que nos separaramos, que nuestro matrimonio no estaba funcionando, sobre todo desde que salimos de nuestro país porque las cosas se volvieron inequitativas.

En ese momento me relajé y me dolió. Me relajé porque el que él esté de acuerdo con la separación me aligera la carga emocional. Y me dolió porque no lo intentó, porque me gustaría ser quien inspirara a luchar, porque me gustaría ser alguien junto a quien se quiere estar y no alguien a quien se le abre la puerta para que se vaya ahora, o más tarde, pero que se vaya.

Volvimos a mi departamento a revisar una lista que había hecho sobre las cosas que me llevaría definitivamente. En algún momento me preguntó por qué me notaba irritada, creo que le respondí que porque creía que era un tonto, porque podríamos haber evitado esto si él hubiera puesto de su parte. Después de intercambiar dos o tres rudos comentarios concluímos en algo en común: el otro tiene la culpa de que no haya funcionado. Así de fácil.

Cuando se iba, le pregunté si le podía dar un beso en la mejilla, sonrió y se acercó, le dí el beso y cuando intentaba devolvérmelo me giré y nos dimos un beso en la boca.E

- Sabía que ibas a hacer eso.- Me dijo riéndose.

No me acuerdo si le respondí. Después me pregunté un par de veces por qué hacía eso, por qué dejaba que me tocara, por qué yo lo tocaba, por qué estaba dejando que pasara eso, es más, por qué diablos lo propicié. Luego me lo dejé de preguntar y disfruté.

Hoy es un día súmamente extraño. Por primera vez en mi vida, tengo cruda moral por haber tenido sexo con alguien. Podría decir que no pasa nada, que es mi marido todavía, pero sería solo intentar justificarme. Podría decir que quería un recuerdo de él ahora que vamos a divorciarnos o que lo extrañaba, pero no es cierto.Me siento terrible y no sé con quien hablarlo.

He cortado un par de conversaciones con amigos hoy, me he portado grosera y tajante, es como si este malestar se saliera de mis manos. Me pasan por la cabeza cosas terribles acerca de usar a las personas, de egoísmo, de celos, de olvido. Tengo algo claro, esto no debería de estar pasando.

Vuelve el deseo de estar lejos, en donde nadie sepa de mi, donde no esté él y me perturbe, donde no esté el otro y me aproveche,y donde pueda borrar todos los sentimientos que hoy me persiguen.

Por cierto, cuando se fue, insinuó que sabía que en mi viaje había tenido relaciones con mi exnovio también.


¿Por qué no se acaba el día ya?

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Cita de reconciliación

domingo, 9 de agosto de 2009

El día que imaginaba que apenas amaneciera, el estaría aquí en la puerta esperando por una respuesta, es completamente diferente. Fue hasta el medio día cuando llamó, lo cual agradezco porque es domingo. Me preguntó si estaba bien que nos vieramos a las 2:00 p.m.

Quince minutos antes de la hora, cuando según mis cálculos el debería estar bajando del autobus en el centro de la ciudad, me llamó. ¡Que no había agua caliente en su casa! Que si había algún problema si lo esperaba media o tal vez una hora completa.

- ¡No, que va! No me importa en lo absoluto. No me importa esperar porque, en realidad, ya no espero nada de ti.

Esta bien. No le contesté así, pero mi alter ego si lo hizo. Y es ese mismo el que escribe ahora. El que muestra enojo. Ese ser que de pronto dice que ya le da importancia a las cosas, que lo más importante en el mundo soy yo, hace lo que siempre: mostrarse ligero.

- Si ya no espero que llegues a cenar conmigo. Si ya no espero que te dejes seducir. Si ya no espero que dejes la televisión por reir conmigo. Si perdí toda esperanza de que me enamores. Menos me va importar si te tardas una hora o una eternidad en aparecerte en mi puerta.

Me encantaría decírselo y sonreír mientras, como sólo una cabrona lo sabría hacer.

- Para mi, la cita de hoy no era necesaria. Ya no hay nada que hablar, a mi envíáme por correo, con un propio o tu perro, los papeles del divorcio y punto. Fuiste tu quien envió el mensaje a mi celular hablando de esperanza, de amor y de una plática para dos semanas después. Yo sólo acepté porque bien dicen que a los condenados no se les puede negar un último deseo.


Si, ya sé, tal vez me paso en mis diálogos imaginarios. Pero es que si me puede alterar su actitud de hoy y de siempre. Mucho amor, mucha buena intención, mucha cara de buena persona pero con una tibieza que enferma. Creo que este hombre me agrada más cuando reclama que le he sido infiel, en esos momentos, al menos, muestra que tiene algo más que atole en las venas.

Ya limpié mi habitación y barrí el departamento. Me falta lavar los trastes y no lo voy a hacer. Esta hora que falta para que llegue, además de escribir estas líneas, la usaré para leer, escuchar música y relajarme. En realidad, me importa un cacahuate si opina que la cocina está sucia.

A pesar de todo, estoy agradecida con él. Con estas cositas suyas no hace más que recordarme por qué es que quiero armar una vida lejos de él. La tibieza nunca ha sido lo mío. Así que ¡NEXT! firmemos y démonos la mano, porque ya es lo único que nos podemos dar.

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