Somos dos almas viviendo las tribulaciones de las relaciones de pareja. Decidimos escribir para seguir nuestra propia historia y como un mero ejercicio terapeútico de reflexionar sobre lo que se piensa, se siente y se escucha, cuando todo parece ir mal en nuestras relaciones de pareja. La amistad, la coincidencia en tiempo de nuestros conflictos y nuestras ganas de bloguear hacen posible Dos Grados de Separación.
Dias como hoy donde los sentimientos estan a flor de piel (si es esa la expresion?). Ma~ana seria ( se puede decir es?) nuestro aniversario once. Y hoy, asi como lo ha hecho Barbara, me vengo preguntando, que es lo que duele?
Que es lo que duele?
Duele el rechazo Duelen los a~os perdidos Duelen las caricias inexistentes Duelen los besos que no vendran Duelen las experiencias que no compartiremos Duele el amor que supuestamente ya no existe (en ella) Duele la ausencia, porque aunque vivamos juntos ya no estamos el uno con el otro Duelen esas miradas que ahora expresan vacio Duele la sonrisa que ya no aparece en mi honor Duelen los abrazos que ya no recibo Duele la cama (o debo decir el sofa) vacia Duelen las cenas en soledad Duelen las platicas no compartidas Duelen los sue~os rotos Dueles tu.
Los astros conspiraron para que ayer también fuera un día terrible para mi. Lo que sucedió es que tuve una conversación en chat. Por que sí, ahora se conoce gente en chat, se tiene un free por chat y se habla de divorcio por chat.
Inicié la conversación para decirle algo: que yo estoy segura que hice todo y más para salvar nuestro matrimonio, que de el no sabía, pero que como pareja nunca hicimos un intento serio como pareja para resolver nuestros conflictos.
Ya sé, Peter y otros más dirán que soy tonta por haber hecho eso, pero estaba de por medio mi tranquilidad de haber hecho todo al respecto. Y si, fui tonta porque me expuse y leí cosas dolorosas y sentí tonos fríos de desprecio.
Sin embargo, ahora las cosas las tengo mucho más claras. Lo grave para mí, la razón por la que pedí el divorcio por años, la respondió así:
"Perdi la pasión y me volvi mas enfermero y papá"
Por otro lado, la razón por la que él desea el divorcio, la explica así:
"Me he dado cuenta que para mi la fidelidad es algo con lo que no se juega. Y si soy tolerante en otras cosas. No en esta."
"Por mucho tiempo me senti responsable de ti porque no podias hacer muchas cosas. Pero con lo que vi, me di cuenta que si podias hacer eso (darme la espalda y tener un 'free') entendi que si podias valerte por ti misma."
Lo primero me parece estúpido que no lo hayamos podido resolver: terapia de pareja y terapia para el porque tenía el síndrome de cuidador y compró un rol que yo no le vendí, el de papá.
Su razón es la más bizarra de todas. Lo que vió fueron mensajes entre alguien que vive muy lejos y yo. Si, no eran propios, no estaba bien, pero no era una relación carnal, simplemente cibernética. Para él fue igual que tener otro hombre, otra casa, otros sueños, otros planes.
Dos razones, un solo divorcio.
El corazón, el alma y el espíritu los tengo rotos desde ayer. Juro aquí que no vuelvo a intentar nada sino firmar. No quiero volver a ver a ese ser que ahora veo que creo que sólo esperaba el pretexto para librarse de mi. Enorme cabrón, siempre le decía que se valía no poder, se valía cansarse, pero no, nunca fue sincero en su intento de ser humano y cayó siendo menos humano que ninguno.
Si, dan ganas de correr. De ir a donde alguien vea lo que soy más allá de las cicatrices.
Dan ganas de apagar la luz colgar los tenis dormir y no volver a despertar colgar los habitos colgar los guantes chupar faros cantar la ultima estirar la pata
El dolor es demasiado grande. No importa de quien es la culpa o de si hay culpables. No importa si yo puse la gota que derramo el vaso o si ella preparo el vaso.
No importa. Siento que no importa nada.
Dias como hoy cuesta ver la luz al final del tunel. Cuesta ver, creer que hay una luz al final del tunel. Cuesta pensar,creer que vendran tiempos de paz, de amor. Hace tanto que no siento amor. Que no me siento amado. Ni deseado...
Dias como hoy...... quizas tambien seria mejor no escribir.
Tenía dos opciones, enviarle un email a mi ex o escribir aquí. Es obvio que fué éstos último lo que decidí.
Sucede que en mi terapia alternativa de hoy, que suele mezclarse con mucha plática, salieron varios relatos al intentar poner orden de cuándo fue que yo sentí que mi matrimonio andaba mal.
Durante la conversación/terapia caí en cuenta que mi ex tiene pocas habilidades de comunicación. Según la terapeuta, es un problema común en nuestra sociedad masculina, y le creo.
Mi primera reacción fue decir: si, tal vez, pero el debería hacerse cargo de su problema y ponerle solución. Después ya me pareció más complicado responder tan a la ligera.
Si pongo en blanco y negro mi causa para quererme divorciar es que no quiero seguir sintiendo el rechazo de parte de él. ¿Rechazo por que no me decía que me quería? NO. ¿Rechazo porque me excluía de sus planes? NO. En mi cabecita, traduje como rechazo su poco interés en nuestra vida sexual. Interés, ya lo había traducido antes, en frecuencia.
Al contarle un par de historias a mi terapeuta, ella, que en un principio se había sentido identificada conmigo por ser divorciada, me dijo: "¿Por qué no se dan un tiempo para pensar? NO te presiones ni para firmar ni para no firmar. Por lo que han pasado juntos, yo creo que el si te ama."
Del alma me salieron las lágrimas y la mueca de decir: ña ña ña ña. Que es un remilgo que suelo hacer cuando alguien me dice algo que no quiero oir.
¿Se podrá? ¿Habrá manera de reconstruir una relación? ¿Podría aprender a amarlo? ¿Podría yo volver a creer en él? ¿Podría él volver a confiar en mí? ¿Tener estas preguntas es normal? ¿Es parte de cerrar o es no querer cerrar?
Imagino hablándole para plantear vernos. Imagino cómo le diría lo que pensé. Imagino cómo lo veo llenarse de rabia al decir que esto es un juego para mi. Imagino cómo me dice que el ya no me ama, que no se siente atraído por mí, que ya no le nace tener nada conmigo.
Quizá por eso escribo aquí y no a su correo personal, porque todo eso imagino. Mejor dicho, recuerdo y no imagino, porque así fue una conversación entre él y yo hace ocho días. Recuerdo y escribo.
Había platicado con amigas en grupo, les había contado de mis últimos dos meses y de cómo fueron los últimos tiempos con mi ex marido. Por la irreverencia que se apodera de mi, los detalles los he contado en un tono sarcástico que se coronaba exitósamente cuando me decían que me veían muy bien, que mi ánimo era perfecto.
Si, mi ánimo es bueno cuando solo sobrevivo, cuando vivo el día relajadamente, mientras pase el tiempo distraída o dormida. El resto del tiempo me siento sola como jamás me había sentido, con una soledad tan grande que no me imagino cómo desaparecerá un día. Triste porque mi matrimonio se terminó no había estado.
Sólo un par de veces he hablado seriamente sobre lo que sucedió con mi matrimonio. Bien dicen que la pareja es la única que sabe lo que pasa en ella. Es difícil resumir en unos minutos los momentos clave que me llevaron a pensar en separarme de el. Es difícil contar que entre esos momentos hubo muchos otros en los que había paz. Ante la noticia de un divorcio, la gente quiere escuchar historias de terror. Y de esas yo no tengo.
Que eramos los mejores amigos, pero no pareja sentimental. Que yo me sentía feliz y, a la vez, incompleta. Que a veces extrañaba lo que era amar y ser amada. Que el se empezó a cansar y que cada vez fue menos sutil. Que ya le había pedido que nos divorciaramos, pero que no lo había convencido.
Ayer mi nueva terapeuta alternativa me hizo la pregunta: "¿Qué es lo que más te duele?". Tardé en responder, pero las lágrimas corrieron a penas terminó la pregunta. Volví a sentir el golpe intenso y permanente en el pecho. "El rechazo", respondí. Volví a sentir mi corazón herido. Quise correr, llegar a mi cuarto y llorar libremente. No salí corriendo, ni lloré libremente. Me controlé y entendí que me faltaba tiempo para poder sanar.
Las platicas esta semana han sido bastante francas entre mi esposa y yo. Es obvio que esto esta muerto, y ha estado muerto desde hace meses. Sin embargo, yo me niego a rendirme asi. Sigo con el reto, con la reflexion interna, con mi terapia.
La platica entre nosotros el viernes fue dolorosa, pues reconocio que el matrimonio ha fallado por culpa de los dos. Sin embargo, tambien reconocio que no quiere hacer el esfuerzo por perdonarme. Que no quiere tratar, que no quiere darle otra oportunidad a nuestro matrimonio pues su rencor es demasiado grande. Y por esto, me pidio perdon. Me pidio perdon por no querer perdonarme.
La platica de ayer fue la mas dolorosa de todas. Ayer hablamos con nuestras hijas para explicarles que "estamos" pensando en la separacion. Fue en extremo doloroso ver las lagrimas de mis hijas. Hicimos un ejercicio donde cada uno hizo uno o dos dibujos para expresar lo que sentia. Una, se dibujo sola y triste; la otra nos dibujo a todos juntos, expresando que quisiera que todo se solucionara.
Despues de esta platica, se fueron a dormir y la verdad yo senti que no podia cenar con ella. Le servi la cena que habia estado preparando por la tarde. Mi corazon y mi alma no daban para mas, busque amigos en linea, a mi hermano por telefono. Busque un hombro sobre el cual llorar pero no encontre a nadie. Para variar bebi demasiado.
Hoy tome un respiro, me di tiempo para mi mismo. Lei el reto, hago la reflexion.
Me niego a rendirme. Seguire haciendo lo que esta en mis manos, haciendo lo humanamente posible. Dejando en las manos de Dios, que el haga lo imposible.
El título de este post lo he venido escuchando en las últimas semanas. Me lo han dicho como consejo: debes empezar a rehacer tu vida, y hasta como reclamo: ya rehiciste tu vida. Lo cierto es que no sé como se hace eso. Ni siquiera sé si aplica. Rehacer suena a reconstruir a recuperar. Y yo no sé si necesito una reconstrucción.
Hace cinco días llegué a casa de mi mamá, desde aquí empezaré a vivir como divorciada. Desde aquí observaré el mundo y marcaré mi nueva residencia. Porque no pretendo que sea ésta. En esta ciudad pasé mi adolescencia y mi adultez joven, pero hace nueve años que no resido aquí. Así que hogar-hogar no lo es. Sin embargo, el tener un techo seguro me da mucha de la tranquilidad de la que tal vez otras mujeres no tienen cuando desean divorciarse.
En el juzgado ya tienen la demanda de divorcio, en unas cuatro semanas será la cita con el juez, y luego la sentencia: divorciados. Desde ahora ya me siento divorciada, el que era mi marido no aparece en escena y, por días, ni en mis pensamientos. Cuando me doy cuenta que no pienso en él me da gusto, porque significa que lo estoy dejando ir.
A pesar de cambiar de residencia y de estado civil, no me indentifico con el concepto de "vida destrozada" que hay que "reconstruir". Si, habrá que armar una vida social, económicamente activa y un espacio propio para el crecimiento espiritual, pero eso ha pasado cada que cambio de lugar de residencia, que cambio de trabajo, etc. Sin embargo, la vida, la vida de Bárbara es una sola.
Espero, que sea una que se vaya marcando por crecimiento y no por sus errores. Ahora me instalo en esta ciudad pero sigo siendo yo. Sigo deseándo amar y ser amada. Ayer, pensé al respecto, y caí en cuenta que pronto no habrá impedimentos legales para hacerlo. Espero no equivocarme mucho antes de encontrar a la persona adecuada que no sólo alivie mi actual soledad sino necesite ser amado como yo amo y necesite amar como yo necesito que me amen.
Siento que falta mucho para eso, y no está mal. En realidad, me gustaría dejar un tiempo sin estar en pareja y descubrirme por lo que soy y no por lo que otro espera de mi. Dios me ha dado paciencia y fuerza, El mismo me dará sabiduría. Ese es el argumento racional, lo que la gente cuerda espera que yo diga. Sin embargo, hoy más que nunca, deseo no estar sola. Insisto, que Dios obre en mí.
Voy bien. Cerrando mi anterior vida, buscando el que será mi nuevo favorito rincón, tratando de identificar el oído que estará para mí, el hombro que me detendrá cuando el llanto me llegue y las sonrisas que veré en momento de fiesta. Familia, amigos y sueños para mi desarrollo personal y espiritual serán mi focus a partir de ahora. Serán mi motor, mi contención y mi distractor.